Una carta en el bolsillo
Ahí me encontraba yo, parada en el umbral de la puerta, apreciando el atardecer y la llovizna que comenzó a caer junto a una brisa fresca. De a ratos cerraba los ojos para sentir el aire frío y los rayos de sol tocando mi cara en una dulce mezcla de frío y calor. Ahí estaba, posada en el umbral de la puerta con el corazón roto en una mano y una carta sin leer en el bolsillo, esa carta que nunca llegó a ser escuchada por los oídos de la persona para la que iba dedicada. En ese instante tuve un momento de calma, no dolía nada, ni la vida, ni el corazón roto, por un breve segundo todo se detuvo mientras reposaba en aquel umbral, mientras era acariciada por aquella dulce mezcla. Ahora mientras me encuentro escribiendo este fragmento de emociones y sensaciones me detuve un segundo a pensar en que...¿Cuantas personas como yo habrán en el mundo?, ¿Cuantos han escrito una carta que no llegó a su destino?, ¿Cuantos trataron de demostrar sus sentimientos?, y así como ésta mujer rota ¿Cuanto...